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Sofía Dourron

Temporada fulgor. Foto Estudio Luisita

Temporada fulgor. Foto Estudio Luisita


Noviembre 2021 – Marzo 2022
MALBA, Buenos Aires

Desde su reencuentro en Buenos Aires en 1958, las hermanas colombianas Luisa y Chela Escarria, fundadoras, dueñas y únicas operadoras del Foto Estudio Luisita, se ocuparon de construir un templo doméstico consagrado a capturar la belleza de lxs otrxs. En su casa-estudio de la avenida Corrientes retrataron a vedettes, modelos y bailarinxs, cómicos, cantantes, músicxs, actores, actrices, contorsionistas y acróbatas, bandas tropicales y conjuntos de bombos. Unx tras otrx, estos astros populares posaron sobre los mismos 3 metros cuadrados en la entrada del departamento donde vivían y trabajaban las hermanas junto a su madre Eva, sus perritos y sus canarios de competición. Herederas de una tradición fotográfica familiar, Luisa y Chela compusieron un rito basado en la repetición y la economía de recursos para crear algunas de las imágenes más icónicas de nuestra cultura popular.

Temporada fulgor presenta un recorte del mayor cuerpo de trabajo que las hermanas decidieron preservar: las fotos del teatro de revista tomadas entre 1964 y 1980. Este conjunto nos ofrece un haz de luz para redescubrir desde nuevas miradas un fenómeno de la cultura popular argentina, caracterizado por servir de termómetro de las transformaciones políticas, económicas, sociales y culturales del país. El archivo conjuga las fotografías acabadas, retocadas y listas para ser consumidas, con los procesos, montajes, retoques y escenas íntimas que tenían lugar dentro del pequeño estudio. El resultado de esta amalgama es un canon de belleza de época, protagonizado por una corporalidad y un erotismo hegemónicos y patriarcales, construidos para el consumo masivo que domina la cultura popular que, detrás de capas fantasmagóricas de retoques, empieza a mostrar sus fisuras.

La exposición se propone como una exploración poética y estética de un proyecto de creación de imágenes que durante décadas se inscribió de forma exclusiva dentro de los circuitos comerciales de producción y circulación de la fotografía. La re-inscripción de este régimen de visualidad en el marco de las prácticas artísticas contemporáneas no busca borrar ni eludir su esencia masiva y popular, ni paralizarlo como un fetiche archivístico y nostálgico. Por el contrario, apela a la renovación de una sensibilidad cargada de brillo y de sentidos, anclada en el universo del trabajo y la producción, pero también en la exuberancia del brillo y el desborde de la noche, en la ternura y la afectividad domésticas.